Prescripción en España: qué es, cómo funciona y en qué se diferencia de la caducidad
Comprender cómo funciona la prescripción en España es esencial para cualquier persona que se enfrente a un conflicto legal, un impago, un accidente, una reclamación económica o un contrato pendiente. Aunque son conceptos muy habituales en el derecho civil, muchas veces se confunden con otro término parecido: la caducidad. Sin embargo, prescripción y caducidad no significan lo mismo, no se aplican igual y sus efectos legales son muy distintos.
En este artículo analizamos de forma clara y práctica qué es la prescripción, cuándo empieza a contar, qué reclamaciones pueden prescribir y cuáles caducan, y por qué conocer estos plazos resulta clave para defender tus derechos a tiempo.
¿Qué es la prescripción?
La prescripción es la pérdida del derecho a reclamar algo —o a exigir responsabilidad— porque ha pasado demasiado tiempo sin ejercitarlo.
Es decir, el derecho sigue existiendo en teoría, pero deja de poder hacerse valer ante un juez porque se ha dejado transcurrir el plazo legal fijado para reclamar.
La prescripción se basa en dos ideas:
- El tiempo no puede dejar un problema abierto indefinidamente.
- Si una persona no reclama su derecho durante un plazo razonable, se entiende que renuncia a hacerlo.
Algunas situaciones que prescriben:
- Deudas entre particulares
- Indemnizaciones
- Reclamaciones por daños
- Responsabilidades contractuales
- Delitos (con excepciones)
Cuando un derecho ya ha prescrito, la otra parte puede alegarlo para bloquear la reclamación. Por eso es tan importante conocer los plazos y actuar antes de que expiren.
¿Cuándo empieza a contar el plazo de prescripción?
Aunque depende del caso, por regla general los plazos empiezan a contar:
- Desde que ocurre el hecho que da origen al derecho
(por ejemplo, un impago). - Desde que la persona afectada tiene conocimiento del daño o del responsable
(muy común en reclamaciones por daños y negligencias). - Desde que finaliza el contrato o incumplimiento
(por ejemplo, en prestaciones de servicios).
Acciones que más frecuentemente prescriben
Cada derecho tiene su propio plazo. Algunos ejemplos muy comunes:
- Daños extracontractuales: 1 año
- Responsabilidades contractuales: 5 años
- Deudas por compras o servicios habituales: 3 años
- Reclamaciones de arrendamientos: 5 años
- Delitos: entre 1 y 20 años según gravedad
(Los plazos pueden variar por normativa específica, por lo que conviene revisar cada caso concreto.)
¿Qué es la caducidad?
La caducidad es la extinción automática de un derecho porque ha vencido un plazo que no puede interrumpirse ni suspenderse.
A diferencia de la prescripción, la caducidad:
- No permite ampliaciones.
- No admite interrupciones con reclamaciones.
- El derecho desaparece por completo al finalizar el plazo.
- El juez puede aplicarla incluso si ninguna de las partes la menciona.
Ejemplos típicos de caducidad:
- Plazos para impugnar decisiones administrativas.
- Acciones en materia de consumo.
- Algunos procedimientos civiles muy regulados.
Diferencias clave entre prescripción y caducidad
| Prescripción | Caducidad |
|---|---|
| Se pierde la posibilidad de reclamar, pero el derecho sigue existiendo. | El derecho desaparece por completo. |
| Puede interrumpirse (por ejemplo, enviando un burofax). | No puede interrumpirse. |
| La debe alegar la parte afectada. | Puede aplicarla el juez de oficio. |
| Es más flexible. | Es estricta. |
| Plazos más amplios. | Plazos muy concretos y breves. |
Una forma sencilla de recordarlo:
La prescripción “adormece” el derecho; la caducidad lo “elimina”.

¿Cómo se interrumpe la prescripción?
Buena noticia: muchos plazos de prescripción pueden reiniciarse si realizas una acción válida para reclamar.
El plazo se interrumpe cuando:
- Se presenta una reclamación extrajudicial (por ejemplo, un burofax).
- La otra parte reconoce la deuda o el derecho.
- Se inicia un procedimiento judicial.
Esto no ocurre con la caducidad.
Ejemplos habituales en la vida diaria
- Tienes una deuda que no te reclaman en años:
Puede llegar a prescribir y ya no podrían exigírtela judicialmente. - Has sufrido un daño por negligencia:
Dispones de 1 año para reclamar. Si dejas pasar ese tiempo… prescribe. - Quieres recurrir una multa o una resolución administrativa:
El plazo (a veces 30 días) es de caducidad. Si te pasas, ya no podrás recurrir.
Por qué es esencial conocer los plazos
Tanto la prescripción como la caducidad pueden ser decisivas en cualquier procedimiento. Presentar una reclamación fuera de plazo, o dejar caducar un derecho, puede impedirte defenderte aunque tengas toda la razón.
Conocer los plazos —y actuar a tiempo— es fundamental para:
- Reclamaciones de dinero
- Problemas contractuales
- Accidentes y daños
- Conflictos con empresas o particulares
- Situaciones administrativas
- Defensas penales
Ante cualquier duda, lo más recomendable es consultar a un profesional para confirmar el plazo aplicable a tu caso concreto.
La prescripción y la caducidad marcan los tiempos del derecho en España. Aunque parezcan conceptos similares, sus efectos son muy distintos y pueden determinar si una reclamación es viable o no. Entender qué significa cada uno, sus plazos y cómo funcionan puede evitar la pérdida de derechos importantes.
Si te enfrentas a un problema legal o necesitas saber si todavía estás a tiempo de reclamar, recibir orientación profesional puede ayudarte a tomar la decisión correcta y actuar antes de que el plazo expire.

